
La Sastrería. Por María Pérez Méndez en Vogue.
«Es una de las tendencias más repetidas en artículos, informes y tiendas por un sencillo motivo: es una de las más asequibles visualmente. Los ojos están acostumbrados a ver trajes de chaqueta casi por todas partes, de modo que lo que le queda a las pasarelas es transformarlo y probar distintas hechuras y colores para recordar su poder. Uno que no solo abarca el conocido power dressing y las asociaciones a la imagen de éxito canónica, sino también cierto optimismo que la moda y la sociedad han estado buscando los últimos meses. Los primeros vestigios de este discurso estaban tanto en las colecciones de primavera-verano 2021 como en algunas presentaciones de otoño, como la de Prada. En ella, Raf Simons y Miuccia Prada hablaron de un porvenir que pintaban relativamente halagüeño y, con permiso de las lentejuelas y las estolas de peluche (he ahí más texturas grandilocuentes combinadas), los trajes sastre tenían un lugar destacado en la plasmación de una esperanza controlada. Al fin y al cabo, los pantalones de pinzas a juego con blazers de todo tipo son prendas asociadas a contextos de socialización más o menos formales. Suelen implicar ver a otras personas y no permanecer solo en casa, lo que abría la puerta a una recuperación de las visitas, las salidas e incluso el retorno a la oficina. Y todo ello únicamente sería posible si la situación sociosanitaria mejoraba. Corolario: llevar un traje de chaqueta esta temporada, sea del tipo que sea, puede ser más optimista que el más vivo de los colores.»










Fuente: Style du Monde.
1 Comment
Gemeladas
11 agosto 2021 at 11:29Tengo especial predilección por los conjuntos coordinados, ya sean blusa y parte de abajo, de verano e invierno, o como en este caso, los trajes de chaqueta, me parecen ideales y totalmente atemporales, además se adaptan a infinidad de situaciones, desde eventos más formales como bodas o fiestas, hasta citas más casual, bien combinados siempre, claro.
Besos.
Gemeladas