
Nueve años después de mi primer plumífero Lempelius, sigo confiando en la firma alemana que redefine su elegancia y atemporalidad. Esta temporada, mi elección tiene nombre propio: la Fia Barn Jacket.
Han pasado nueve años desde que descubrí Lempelius. Recuerdo perfectamente mi primer plumífero: un modelo que unía ligereza, comodidad y ese aire moderno que pocas prendas de abrigo logran mantener temporada tras temporada. Desde entonces, cada invierno ha tenido algo en común: la certeza de que un plumífero Lempelius es mucho más que una prenda funcional; es una declaración de estilo que perdura en el tiempo.

Fundada en Berlín en 2004 por Bettina Lempelius, la firma alemana nació inspirada por el espíritu nórdico y la idea de crear prendas contemporáneas pensadas para durar. La calidad excepcional y la estética minimalista son los pilares que la definen, una combinación que convierte sus abrigos en auténticos iconos urbanos. Sus diseños no siguen las tendencias: las trascienden. Cada pieza está pensada para acompañarnos años, no temporadas.

A lo largo de esta década, he visto cómo Lempelius ha evolucionado sin perder su esencia. Sus siluetas siguen siendo limpias, sus acolchados ligeros, sus tejidos impecables y sus colores —siempre acertados— dialogan con la luz del invierno. Desde los clásicos tonos neutros hasta los matices más atrevidos, cada colección conserva esa coherencia estética que la hace inconfundible. Y lo más importante: sigue apostando por una producción responsable y local, fiel a su compromiso con la sostenibilidad y la artesanía europea.

Mi primer encuentro con la marca fue casi casual, pero desde entonces se convirtió en una relación constante. He tenido la suerte de acompañar la evolución de sus colecciones, de probar distintos cortes y colores, de comprobar que el confort y la elegancia pueden convivir. Y hoy, nueve años después, sigo emocionándome con sus prendas.


Mi apuesta: esta temporada he elegido la Fia Barn Jacket. Representa todo lo que admiro de Lempelius: es contemporánea, femenina y funcional. Tiene ese equilibrio perfecto entre la estructura de un abrigo clásico y la ligereza moderna que define a la firma. Su silueta algo relajada —impecablemente cortada— envuelve el cuerpo con la misma naturalidad que un gesto bien aprendido. Es una prenda que no busca llamar la atención, pero que lo consigue por su elegancia discreta, por su tacto, por su caída, por la manera en la que se adapta al día a día sin perder sofisticación.
En un momento en el que la moda cambia a una velocidad vertiginosa, Lempelius se mantiene fiel a su filosofía: diseñar piezas que trasciendan temporadas y que se integren en la vida real. Quizá por eso, nueve años después, sigo esperando cada nueva colección con la misma ilusión con la que estrené aquel primer plumífero Lempelius.

Chaqueta De Bran Fia aquí de Lempelius OI 2025; Vauqero Balenciaga (de otra temporada) de Santa Eulalia; botines Vela Eyelets negros aquí de Micuir OI 2025; bolso Survival Croco de Anna Cortina; pendientes de metal hipoalérgico combinados —he mezclado diferentes modelos de ear cuff y pendientes normales— de Kalma (info: 9320063798); gafas de Saint Laurent (de otra temporada)
Peluquería: Vanitas Espai.
Fotografías: Gorka González.

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marisagv
4 noviembre 2025 at 07:07Impecable