
Este pasado 16 de junio, la boutique de Vista Alegre en Barcelona acogió la presentación de Lotus, la nueva colección desarrollada junto a Liberty London, la histórica casa británica reconocida por sus archivos textiles y sus emblemáticos estampados.


Junto a Anna Escayola tuvimos la oportunidad de imaginar y dar forma a la experiencia que acompañó la llegada de la colección a la ciudad. Desde el principio quisimos alejarnos de una presentación convencional y crear un encuentro más íntimo, sensorial y participativo, capaz de trasladar al espacio el universo visual que recorre Lotus.


La colección nace del diálogo entre el saber hacer artesanal de Vista Alegre y el extraordinario patrimonio creativo de Liberty London. Inspirada en fragmentos textiles históricos reinterpretados para el universo de la porcelana, Lotus despliega un paisaje de flores de loto, hojas y cápsulas de semillas que recorren platos, fuentes, tazas y piezas decorativas en una composición llena de movimiento, color y matices.


A partir de ese imaginario concebimos una experiencia construida alrededor de una gran mesa central y varias islas distribuidas por el espacio. La mesa principal funcionaba como el corazón visual de la instalación. Vestida con lino blanco roto, flores, fruta fresca, porcelana y piezas de repostería, se planteó como una composición viva y orgánica. Las piezas no aparecían ordenadas siguiendo las reglas tradicionales de una mesa puesta. Los platos convivían con flores y frutos, las tazas se mezclaban en distintos niveles y los elementos se encontraban de manera natural, creando una escena abierta y llena de pequeños detalles por descubrir.



Alrededor de esta mesa principal se desplegaba un jardín contemporáneo formado por distintas islas. Cada una de ellas contenía una selección de piezas Lotus, flores, dulces y pequeños elementos decorativos que servían como punto de partida para la experiencia.



Durante la bienvenida animé a las invitadas a recorrer libremente el espacio, acercarse a las estanterías, escoger platos, tazas, flores o piezas de repostería y construir su propia interpretación de Lotus. La idea era que cada una encontrara su manera de relacionarse con la colección y pudiera trasladar a la mesa aquello que más le inspiraba.






La respuesta fue espontánea e inmediata. Las invitadas comenzaron a moverse entre las distintas islas, intercambiando piezas, creando composiciones inesperadas y transformando poco a poco el paisaje que habíamos imaginado. Los platos cambiaban de lugar, las flores aparecían en nuevos espacios y cada mesa adquiría una personalidad distinta. La colección se convirtió en una experiencia compartida.



Uno de los aspectos más especiales de la tarde fue la propuesta gastronómica desarrollada por Yinezka Aguilera, fundadora de Canela en Casa. Su trabajo partía de una idea compartida: trasladar Lotus al lenguaje del sabor sin reproducirla de forma literal.



Las tartas, los pequeños dulces, los macarons y las distintas galletas de té se integraban en la instalación como un elemento más del paisaje visual. Los tonos suaves, las texturas orgánicas, los frutos rojos y los acabados delicados dialogaban de forma natural con la porcelana y con el universo botánico de la colección. Detrás de cada una de las elaboraciones hay una forma de trabajar artesanal. Desde las mermeladas elaboradas en su propio obrador hasta las distintas masas, rellenos y acabados, todo forma parte de una manera de entender la pastelería donde el producto, el tiempo y el oficio ocupan un lugar central, en sintonía con el propio ADN de Vista Alegre y su apuesta por la artesanía y el cuidado por los detalles.



A medida que avanzaba la tarde, la mesa iba transformándose. Los postres desaparecían, las conversaciones se alargaban alrededor de las distintas composiciones y las invitadas seguían descubriendo nuevas posibilidades en las piezas de Lotus. Hubo fotografías improvisadas, risas compartidas y una sensación constante de cercanía.


Para mí, una de las mayores satisfacciones fue ver cómo la experiencia cobraba vida a través de las personas que la habitaban. Después de semanas de trabajo imaginando cada detalle, resultó emocionante comprobar que la colección se entendía exactamente como la habíamos concebido: desde la participación, la curiosidad y el disfrute.

Lotus encontró en Barcelona una forma muy bonita de trasladarse de la porcelana a la mesa.
Blusa y falda de eikō ai
Fotografías: Patricia Bonet.

SIN COMENTARIOS