
Hace aproximadamente un año me realicé en Institut Dra. Natalia Ribé un tratamiento que combinaba Profhilo Bioremodelación y Profhilo Structura. Fue una experiencia de la que ya os hablé en Diario de Estilo y cuyo artículo podéis leer aquí si queréis conocer cómo fue el tratamiento y cómo evolucionó mi piel.
La medicina estética regenerativa es un campo que sigo desde hace años y sobre el que he tenido la oportunidad de escribir en distintas ocasiones. Precisamente por eso, cada vez que visito a la Dra. Natalia Ribé me gusta preguntarle si ha incorporado algún tratamiento nuevo o alguna técnica que considere especialmente interesante. La doctora, con más de tres décadas de experiencia y una intensa actividad científica internacional, suele incorporar únicamente aquellos tratamientos que considera que aportan un verdadero valor a sus pacientes.


Esta primavera me habló de Jalupro. Reconozco que, cuando me explicó en qué consistía, me costó entender qué lo diferenciaba realmente de Profhilo. Necesité volver a preguntarle, leer con calma la información y ordenar todas las ideas. Mientras intentaba entender esa diferencia descubrí que la pregunta que me estaba haciendo era equivocada: no se trataba de comparar dos tratamientos, sino de entender primero cómo envejece realmente el rostro.
Cuando pensamos en el paso del tiempo solemos mirar la piel. Sin embargo, el envejecimiento también afecta al hueso, a los ligamentos, al tejido adiposo, al tejido conectivo y a la propia piel. Todas estas estructuras cambian con los años, pero no lo hacen al mismo ritmo ni de la misma manera.
Por eso dos mujeres de la misma edad pueden tener necesidades completamente distintas. Una puede haber perdido soporte facial porque el tejido adiposo superficial ha disminuido con el paso del tiempo. Otra puede mantener bien la estructura del rostro y notar, sobre todo, una piel más fina, menos elástica o con una menor capacidad para producir colágeno. No todas envejecemos igual y, precisamente por eso, no todas necesitamos el mismo tratamiento.
Phohilo y Jalupro pertenecen a la medicina estética regenerativa y buscan que la piel envejezca mejor, pero no recorren exactamente el mismo camino para conseguirlo. Profhilo le dice a la piel: «actívate». Jalupro le dice: «actívate y aquí tienes parte del material que necesitas para fabricar colágeno».

Profhilo Bioremodelación utiliza un ácido hialurónico híbrido que no actúa como un relleno. Su objetivo es activar los procesos naturales de regeneración de la piel y estimular la producción de colágeno y elastina. Cuando se combina con Profhilo Structura, el tratamiento va un paso más allá porque actúa sobre el tejido adiposo superficial, una estructura que vamos perdiendo con los años y que resulta fundamental para mantener el soporte natural del rostro. Por eso está especialmente indicado cuando empezamos a notar una pérdida de firmeza o un óvalo menos definido.

Jalupro trabaja desde otra perspectiva. Además del ácido hialurónico incorpora aminoácidos, como la glicina, la prolina y la lisina, que las células utilizan para fabricar colágeno. Dicho de una forma sencilla, no solo estimula a los fibroblastos para que trabajen, sino que también les proporciona parte de los elementos que necesitan para hacerlo.
Los dos tratamientos buscan un rejuvenecimiento natural y respetan la expresión del rostro. La diferencia está en la estructura sobre la que actúan y en la forma en que ayudan a la piel a regenerarse.
Comparación rápida
PROFHILO + STRUCTURA (el tratamiento que yo probé)
• Actúa sobre la piel y el tejido adiposo superficial.
• Estimula la producción natural de colágeno y elastina.
• Ayuda a recuperar firmeza y soporte facial.
• El ácido hialurónico híbrido no actúa como un relleno.
• Muy indicado cuando el rostro empieza a perder definición y firmeza.
JALUPRO (el tratamiento que todavía no he probado)
• Actúa principalmente sobre los fibroblastos, las células que fabrican colágeno.
• Estimula la producción de colágeno y aporta los aminoácidos necesarios para fabricarlo.
• Ayuda a mejorar progresivamente la calidad, elasticidad y resistencia de la piel.
• El ácido hialurónico tampoco actúa como un relleno; trabaja junto a los aminoácidos para favorecer la regeneración.
• Cuenta con formulaciones específicas para el rostro, el contorno de ojos y determinadas zonas corporales.


No todas envejecemos igual y, precisamente por eso, no todas necesitamos el mismo tratamiento. Hay personas cuya principal preocupación es recuperar firmeza y soporte facial. Otras buscan mejorar la calidad de la piel, la elasticidad o la luminosidad. Incluso una misma persona puede necesitar tratamientos diferentes a medida que pasan los años.
Precisamente por eso hoy existen distintos tratamientos regenerativos. No porque unos sustituyan a otros, sino porque cada uno responde a una necesidad concreta. El papel del médico consiste en valorar qué está cambiando en cada rostro y diseñar un tratamiento personalizado.
En mi caso todavía no he probado Jalupro y quería dejarlo claro desde el principio. Este artículo nace de la curiosidad que me despertó cuando la Dra. Natalia Ribé me habló de este tratamiento y del tiempo que he dedicado a entender qué aporta y en qué se diferencia de otros tratamientos regenerativos que sí conozco de primera mano.
Cuando lo pruebe volveré para contaros la experiencia como siempre hago: desde la honestidad y explicando cómo responde realmente mi piel.
Fotografías: Patricia Bonet.
Institut Dra. Natalia Ribé C/ Paseo de Gràcia, 60, 3-A Barcelona. Tel: 93 272 42 28. Cita online aquí

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