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Moda

Schiaparelli Haute Couture Otoño-Invierno 2026-2027 The Call of the Void: una colección donde la artesanía, la tecnología y la imaginación amplían el lenguaje de la alta costura

El pasado 6 de julio de 2026, Schiaparelli inauguró la Semana de la Alta Costura de París con The Call of the Void (La llamada del vacío), la colección Haute Couture Otoño/Invierno 2026-2027 diseñada por Daniel Roseberry.

Presentada como la apertura oficial del calendario de Alta Costura, la colección vuelve a demostrar la capacidad de Roseberry para seguir ampliando el lenguaje de la maison fundada por Elsa Schiaparelli. La artesanía más exigente convive con la experimentación, la tecnología dialoga con materiales tradicionalmente asociados a la alta costura y la imaginación continúa siendo el punto de partida de una propuesta que desafía los límites de lo posible sin perder el vínculo con el extraordinario legado de la casa.

Como sucede en cada una de sus colecciones, Daniel Roseberry acompaña el desfile con un manifiesto creativo escrito en primera persona. Un texto que permite comprender el recorrido que da origen a la colección y que, desde hace tiempo, considero una parte inseparable de la obra. Por ese motivo, en Diario de Estilo lo compartimos íntegramente.

Así nos lo explica el propio Daniel Roseberry:

Voy a ser sincero. La colección de la temporada pasada, La agonía y el éxtasis, me pareció una especie de punto de inflexión, un nuevo estándar para Schiaparelli. Pensé: perfecto, ya he descifrado la fórmula. Así que cuando empecé a trabajar en esta colección estaba bastante confiado: solo tenía que repetir el proceso creativo de la temporada anterior, porque eso, sin duda, garantiza un resultado similar. Sabía cuál era la plantilla que seguir:

Paso 1: Irme de viaje. Inspirarse.
Paso 2: Visitar un lugar arquitectónico icónico y vivir una experiencia trascendente (esta temporada viajé a Barcelona para ver la obra de Gaudí).
Paso 3: Volver inspirado y… ¡manos a la obra!
Pero no funcionó así.

Resulta que, al intentar recrear lo que creía que era una fórmula ganadora, entré en un ciclo que niega la posibilidad y genera frustración, donde no dejaba espacio para que apareciera nada nuevo. Al intentar controlar el proceso creativo e ignorar lo que en francés llaman l’appel du vide, la llamada del vacío, no solo me bloqueé a mí mismo, sino también al trabajo. Las fórmulas son lo contrario a la magia de la creación, que solo existe cuando uno se entrega por completo a lo desconocido. Nombrar las cosas, definirlas, da tranquilidad. Pero al hacerlo, les quitas parte de su poder infinito y de su misterio: las vuelves menos aterradoras, pero también menos excitantes.

Elsa Schiaparelli lo entendía de forma instintiva. Su surrealismo no era una huida de la realidad, sino una forma de revelar realidades no dichas e inexplicables. Sabía que las creaciones más duraderas no nacen de la certeza, sino de la contradicción, la intuición, el accidente y el valor de confiar en lo que aún no se comprende.

Solo cuando me rendí al vacío empecé realmente a disfrutar creando esta colección.

La alta costura siempre ha transformado lo ordinario en extraordinario. Aquí, esa transformación nos llevó a pensar más allá de los materiales tradicionalmente considerados nobles, preguntándonos si la belleza reside en el material en sí o en la imaginación capaz de reinventarlo. Hemos combinado técnicas de alta costura con materiales sintéticos: en lugar de sedas, satenes y lanas tradicionales, hemos usado látex, silicona y charcos de pintura horneados en láminas y esculpidos en siluetas.

También hemos desafiado algunos códigos clásicos de la Maison, porque los códigos por muy queridos que sean no están pensados para ser estáticos. La propia Elsa creía firmemente que lo familiar debía volverse extraño. Por eso, por ejemplo, la icónica chaqueta de Schiaparelli aquí se trata como un accesorio: bordado y pensado para complementar el conjunto.

Trabajamos intensamente en desarrollar nuevas materias y técnicas, nunca vistas antes en la alta costura. El bustier hiperrealista de un vestido no está moldeado, sino esculpido y luego fundido en silicona y pintado en un azul lechoso; el motivo floral de la falda está hecho de cientos de flores creadas con medias tensadas sobre alambres metálicos y perlas, con degradados de azul aciano a caramelo que se funden con las medias que se llevan debajo. Otro vestido se eriza con tubos de crinolina esculpidos y ligeros como el aire. Una chaqueta
con pantalones elásticos a juego está incrustada con flores reales, escamas de pez y flores de cinta, mientras que de los hombros emergen tentáculos de látex en movimiento. Y, por supuesto, nada de esto sería posible sin los extraordinarios artesanos de nuestros talleres. Su saber hacer es lo que nos permite, precisamente, atrevernos a explorar lo desconocido. Me recuerdan que el mayor lujo de la alta costura no es su materialidad, sino las manos que la crean.

Esta temporada también hemos experimentado con el color, centrándonos en tonos inspirados en la flora y la vida marina: rosa langosta, violeta, mandarina, azafrán y menta pálido, sobre fondos de negro brillante, ecru natural sin tratar y destellos del dorado icónico de Schiaparelli. El oro, en esta casa, no es solo un acabado: es casi una forma de escultura, un material que convierte el cuerpo en un objeto que es a la vez ornamento, armadura y arte.

Esta mezcla de ligereza y provocación también aparece en los accesorios: versiones del bolso Secret con púas de crinolina o flores bordadas, y nuestro nuevo zapato, The Bubble, una forma metálica casi alienígena con una funda de silicona. Los mismos temas, amor por la naturaleza, fascinación por lo atípico están presentes en la joyería: pendientes chapados en oro con forma de conchas, con interiores de porcelana rosa; pendientes, pulseras y collares de oro en forma de tentáculos de pulpo en movimiento; y una gargantilla y brazalete de silicona que recuerdan a anémonas marinas.

El proceso me recordó que, aunque hablamos de la alta costura como algo que se domina, rara vez pensamos en qué significa realmente dominarla. ¿Es ser lo bastante valiente como para crear desde la incertidumbre? ¿Para despegar sabiendo que la red aparecerá debajo? Quizá este sea el mayor legado de Elsa: no un vocabulario de símbolos, sino la convicción de que la imposibilidad puede convertirse en un método creativo.

Esta colección se resistió a revelarse hasta el final ha sido una experiencia alegre y, a la vez, emocionalmente compleja. Pero crear arte siempre ha sido un viaje esquivo. Sus dolores y frustraciones no son solo parte del proceso… son el proceso en sí. Los momentos en los que desaparece la certeza son, muchas veces, los momentos en los que algo verdaderamente nuevo puede nacer.

Así que aquí estamos.
Toma mi mano:
y salta conmigo hacia la dicha
del abismo.
Daniel Roseberry

Fotografías cedidas por Area Comunicación Global, All rights reserved. Copyright © 2026 

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